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Grupo Ser Corporal
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Durante 43 días una expedición documentó por aire, mar y tierra la vida en el continente blanco
El explorador Alfredo Barragán, de 58 años, asegura haber vuelto de otro planeta llamado Antártida.
“El nombre de la expedición, Finis Terra, fue un error. El fin del mundo es Ushuaia. La Antártida no es comparable a nada del mundo conocido”, dice Barragán, que recorrió, junto con otros seis exploradores del Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación (Cadei), el continente de hielo más austral del planeta durante 43 días.
“Allí no hay violencia, ni dinero ni contaminación. Y es el único lugar de la Argentina donde los distintos gobiernos han mantenido, durante 103 años, una verdadera política de Estado. Por todo ello es que considero que la Antártida, evidentemente, no está en este mundo”, opinó Barragán.
El proyecto del Cadei fue aprobado e incluido dentro del Programa Antártico Argentino para la temporada 2006-2007 por la Dirección Nacional del Antártico (DNA), que es la dependencia que rige el quehacer argentino en ese continente, y contó, para su ejecución, con el apoyo logístico de las Fuerzas Armadas.
“El propósito de Finis Terra era realizar un trabajo documental en la Antártida para luego difundir el material y así concientizar y sensibilizar a la población mundial sobre esa situación y su importancia para el ecosistema global”, explicó Barragán, que en 1984 realizó la trascendente expedición Atlantis, que le permitió cruzar el océano Atlántico en una balsa de troncos, y agregó: “Nuestra gran meta era alcanzar la base Belgrano II, situada en el paralelo 78°, a sólo 12° del polo, y a donde únicamente se puede llegar a bordo del rompehielos ARA Almirante Irizar una vez al año”.
Lo cierto es que los siete exploradores de Cadei, que a lo largo del viaje fueron apodados “la brigada de viejitos piolas” por la tripulación del barco, ya que tienen entre 48 y 60 años de edad, lograron eso y mucho más.
El 18 de enero partieron de la Base Aérea de El Palomar en un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea rumbo a Ushuaia, donde practicaron kayakismo en el canal de Beagle, puerta argentina de la Antártida.
Y el 22 zarparon a bordo del rompehielos de la Armada, en el viaje que todos los años realiza para el reaprovisionamiento de las bases argentinas, hacia el continente más alto del planeta, la Antártida, que tiene un espesor de hielo que lo cubre de casi 2000 metros y donde las temperaturas alcanzan los 78 grados bajo cero.
Durante los 43 días siguientes navegaron 6200 millas (11.000 kilómetros), visitaron doce bases antárticas argentinas y extranjeras, estuvieron dos semanas dentro del círculo polar antártico, bucearon entre icebergs, exploraron grietas y escalaron témpanos flotantes. Todo ello quedó documentado y registrado en 15.000 fotografías digitales y 25 horas de filmación de alta resolución.
“La idea es hacer un audiovisual con las fotografías, que sea de utilidad a la DNA y a las FF.AA., que son los protagonistas del quehacer antártico, y realizar programas televisivos con la filmación para que contribuyan a la difusión de la realidad antártica”, explicó Barragán.
Ahora bien, las experiencias vividas fueron únicas y numerosas. Barragán destacó, entre otras, haber buceado durante una hora y cuarto en aguas con temperaturas de 1,3° bajo cero y haber desplegado una bandera argentina en un témpano flotante que se había desprendido del territorio argentino, en el Mar de Weddel.
Esta última fue, según el explorador, la experiencia más significativa de la expedición: “Primero caminamos un kilómetro sobre el mar congelado hasta llegar al inmenso témpano, de unos 40 metros de alto, que escalamos con técnica de montaña. Y una vez arriba de éste, desplegamos la bandera argentina sobre una de sus paredes. Fue sumamente emotivo”, sostuvo. “,1] );
Lo cierto es que los siete exploradores de Cadei, que a lo largo del viaje fueron apodados “la brigada de viejitos piolas” por la tripulación del barco, ya que tienen entre 48 y 60 años de edad, lograron eso y mucho más.
El 18 de enero partieron de la Base Aérea de El Palomar en un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea rumbo a Ushuaia, donde practicaron kayakismo en el canal de Beagle, puerta argentina de la Antártida.
Y el 22 zarparon a bordo del rompehielos de la Armada, en el viaje que todos los años realiza para el reaprovisionamiento de las bases argentinas, hacia el continente más alto del planeta, la Antártida, que tiene un espesor de hielo que lo cubre de casi 2000 metros y donde las temperaturas alcanzan los 78 grados bajo cero.
Durante los 43 días siguientes navegaron 6200 millas (11.000 kilómetros), visitaron doce bases antárticas argentinas y extranjeras, estuvieron dos semanas dentro del círculo polar antártico, bucearon entre icebergs, exploraron grietas y escalaron témpanos flotantes. Todo ello quedó documentado y registrado en 15.000 fotografías digitales y 25 horas de filmación de alta resolución.
“La idea es hacer un audiovisual con las fotografías, que sea de utilidad a la DNA y a las FF.AA., que son los protagonistas del quehacer antártico, y realizar programas televisivos con la filmación para que contribuyan a la difusión de la realidad antártica”, explicó Barragán.
Ahora bien, las experiencias vividas fueron únicas y numerosas. Barragán destacó, entre otras, haber buceado durante una hora y cuarto en aguas con temperaturas de 1,3° bajo cero y haber desplegado una bandera argentina en un témpano flotante que se había desprendido del territorio argentino, en el Mar de Weddel.
Esta última fue, según el explorador, la experiencia más significativa de la expedición: “Primero caminamos un kilómetro sobre el mar congelado hasta llegar al inmenso témpano, de unos 40 metros de alto, que escalamos con técnica de montaña. Y una vez arriba de éste, desplegamos la bandera argentina sobre una de sus paredes. Fue sumamente emotivo”, sostuvo.
Por Adriana M. Riva
De la Redacción de LA NACION
Cambio climático
Los exploradores de Finis Terra pudieron advertir, con preocupación, evidencias irrefutables de los efectos del calentamiento global en la Antártida: “En las islas Shetland, por ejemplo, navegamos en zonas que en las cartas náuticas aún figuran como frente de glaciar. Y en la Base Naval Jubany, en la isla 25 de Mayo, donde antes sólo nevaba, fuimos testigos de una lluvia que era algo impensable décadas atrás”, indicó Barragán.
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Marta Platía CORDOBA. CORRESPONSAL
cordoba@clarin.com
La que no olvida “el olor del barro” y que, tal vez por eso, y a pesar de eso, desafió un destino que parecía marcado y logró ser la escolta de la Bandera de su escuela: “la Grecia”, en el barrio Müller. Un edificio con aulas semidestruidas, a la que llegaba caminando “treinta cuadras de ida y treinta de vuelta” con dos zapatillas del mismo pie.
La batalla cotidiana de la nena del pelo negro, “lavado con agua fría del río”, y que a falta de mochila, usaba una bolsa de plástico para cubrir su único tesoro: el cuaderno que “escribía desde la parte de atrás de la tapa hasta el final final, y con letra chiquita”. La sin mochila. La sin cartuchera. La alumna infaltable que cuando la alcanzaba la lluvia en el camino, no aflojaba, y llegaba descalza, y con las zapatillas abrazadas contra el pecho, para protegerlas del agua.
La larga marcha de Johana que, el sábado 9 de diciembre de 2006 y debajo del puente Maipú, le contó a Clarín que, a falta de libros para leer, se escribía sus propios cuentos en los pedacitos de papel que encontraba en la basura. Que sólo se había asomado al mundo de “Harry Potter” gracias a unas “hojas sueltas” que llegaron con el viento. Johana, la hija del lustrabotas. La de una mamá prolífica, víctima de la ignorancia y la miseria. Una mujer que, “porque no la atendieron a tiempo perdió un bebé”, y por la cual Johana, con una convicción que apabulla, se juró ser abogada: “Para que a otras mujeres no les pase lo mismo”.
Luego de que se conociera su caso, Johana le ganó otra pulseada al destino: el gobernador José Manuel de la Sota le entregó las llaves de una casa en barrio Villa Bustos. “Fue en la mañana del 21 de diciembre. Y no sabés —recuerda con una sonrisa que ilumina el mundo—: cuando en la Nochebuena llovió, pudimos ver la tormenta desde adentro. Y hasta fue lindo”.
Lo que siguió fue una avalancha de cartas y correos electrónicos al diario. Hombres y mujeres que se ofrecieron a ayudarla. A apadrinarla en sus estudios. Gente que, en su mayoría, apenas llegan a fin de mes. Algunas de esas intenciones quedaron en palabras. Otras, llegaron a la casa fucsia y blanca de los Mercado, en cajas con útiles, libros, ropa, guardapolvos y hasta una TV.
El lunes pasado, en su primer día de clase, Johana fue la reina de la escuela: de punta en blanco, zapatillas nuevas, mochila negra, escarapela, y con “la misma humildad y generosidad de siempre”, según describió la señorita Verónica Ruiz. Su otra maestra, Adriana Novaresio, reveló que Johana, “contra lo que uno podría pensar, no hizo acopio de lo que le sobró: les regaló mochilas a compañeritos que no tenían; trajo cuadernos, lápices, y donó libros repetidos a la Biblioteca de la escuela”.
Las dos mujeres coincidieron en que “lo de Johana Mercado fue como si estallara una bomba entre sus compañeros: se ha convertido en un ejemplo y ahora todos tratan de imitarla. En esfuerzo y en solidaridad”. Pero, atentas a “la carga” que eso puede significar para la nena, las maestras aseguraron que intentan “que no se sienta obligada a ser perfecta. Se lo decimos. Pero vemos que ni hace falta: tiene una lucidez y está tan en su eje, que este revuelo parece no haberla afectado”.
Johana me mira directo a los ojos cuando enumera, usando sus dedos, los cambios en su vida y la de su familia: “Ahora tengo una cama cucheta”, dice feliz de haber ganado “el piso de arriba”. Pasa al otro dedo: “Leí todo ‘Harry Potter y la piedra filosofal’, y hasta vi la película por la televisión. Pero es mejor el libro”, evalúa frunciendo la nariz. Sigue. “Tengo papel para escribir, dibujar, estudiar y, lo más importante, es que la casa tiene techo y paredes. Ya no tengo frío. Y cuando llueve —confiesa bajando la voz—, aunque todavía me queda miedo, ya no nos mojamos. Y vos no sabés lo bueno que es eso”.
http://www.clarin.com/diario/2007/03/11/sociedad/s-04701.htm
El caso María Carrasco Pini es igual al de miles de deportistas de alta competencia. Desesperada porque sus padres ya no pueden ayudarla económicamente, decidió escribir una carta de lectores a Clarín pidiendo simplemente “ayuda”. “Sólo quiero representar a mi país”, le cuenta a Clarín.com, mientras sueña con ese apoyo que por ahora no llega.Por Florencia Grunfeld, de la Redacción de Clarín.com
fgrunfeld@claringlobal.com.ar
Por Florencia Grunfeld, de la Redacción de
* Los que quieran contactarse con Milagros pueden escribirle a carrascogonzalo@gmail.com
¿Qué es?
Es una grave enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti.
Se presenta en dos formas: fiebre de dengue y fiebre hemorrágica de dengue.
La fiebre de dengue es una grave enfermedad de tipo gripal que afecta a los niños mayores y a los adultos, pero rara vez causa la muerte.
La fiebre hemorrágica de dengue (FHD) es otra forma más grave, en la que pueden sobrevenir hemorragias y a veces un estado de choque, que lleva a la muerte. En los niños es sumamente grave.
Las personas que teman haber contraído FHD o dengue deberán acudir inmediatamente al médico. La fiebre hemorrágica de dengue es una enfermedad mortífera para las personas y el diagnóstico temprano, seguido del oportuno tratamiento puede prevenir la muerte. Si no se aplica inmediatamente el tratamiento adecuado, el enfermo puede caer en estado de choque y morir.
Los síntomas de la fiebre de dengue varían según la edad y el estado general de salud del paciente. Los lactantes y los niños pequeños pueden presentar un cuadro de fiebre y erupción “sarampionoide”, difícil de distinguir de la gripe, el sarampión, el paludismo, la hepatitis infecciosa y otras enfermedades febriles. Los niños mayores y los adultos pueden tener síntomas análogos o un cuadro sintomático variable entre leve y gravísimo.
Características de la fiebre de dengue:
· Aparición brusca de fiebre alta.
· Fuerte cefalea frontal.
· Dolor retroocular que se exacerba con os movimientos oculares.
· Pérdida del sentido del gusto y del apetito.
· Erupción tipo sarampionoso en el pecho y en los miembros inferiores.
· Náuseas y vómitos.
Características de la fiebre hemorrágica de dengue y del estado de choque:
· Síntomas análogos a los de la fiebre de dengue.
· Dolor de estómago intenso y continuo.
· Piel pálida, fría o pegajosa.
· Hemorragias nasales, bucales o gingivales y equimosis cutáneas.
· Vómitos frecuentes, con o sin sangre.
· Insomnio e inquietud.
· Llanto continuo.
· Sed exagerada (boca seca)
· Pulso rápido y débil.
· Respiración difícil.
· Desvanecimientos.
Los más expuestos:
Los niños, los turistas y los viajeros suelen ser las personas más expuestas a la transmisión del dengue. Sin embargo, también están en peligro los adultos que viven en zonas endémicas.
El mosquito del dengue:
Es el Aedes aegypti, un pequeño insecto blanquinegro con rayas en el dorso y las patas. Los mosquitos que transportan el virus del dengue transmiten la enfermedad a la persona que pican.
El mosquito mide aproximadamente 5 mm.
¿Cuándo pican los mosquitos del dengue?
Pican en las primeras horas de la mañana y al final de la tarde.
¿Dónde vive el mosquito del dengue?
Se posa en el interior de las viviendas, en locales cerrados y otros sitios oscuros. En el exterior elige los lugares frescos y en sombra. Las hembras ponen los huevos en el agua acumulada dentro, y en los alrededores de las casas, escuelas, etc. de los pueblos. Las larvas que salen de los huevos del mosquito viven en el agua durante una semana y después se transforman en ninfas redondeadas que al cabo de un día o dos dan paso al mosquito adulto, listo para picar.
¿Dónde se cría el mosquito del dengue?
En todo tipo de recipientes en los que se acumula accidental o deliberadamente el agua, tanto al sol como a la sombra. Entre sus criaderos favoritos se encuentran barriles, tambores, frascos, ollas, baldes, flores, tiestos, tanques, cisternas, botellas, latas de conserva, neumáticos, bandejas de refrigerador, estanques colectores, bloques de cemento, urnas funerarias, axilas de las hojas de las plantas, tocones de bambú, huecos de los árboles y otros muchos sitios en los que se acumula o deposita el agua de lluvia.
El dengue está en aumento. ¿Por qué?
· Aumento de las poblaciones urbanas.
· Proliferación de criaderos por:
· Abastecimiento de agua deficiente.
· Prácticas tradicionales de conservación de agua.
· Recogida de basura deficiente (que favorece la formación de criaderos de mosquitos).
· Nuevos modos de vida.
· Rapidez de los transportes:
· Desplazamientos de personas infectadas.
· Diseminación de los mosquitos del dengue.
· Otros factores relacionados:
· Educación sanitaria deficiente.
· Recursos financieros ilimitados.
· Insuficiencia de los programas de control de mosquitos.
· Resistencia de éstos a los insecticidas.
¿Cómo se propaga el dengue?
La enfermedad se propaga por la picadura de un hembra de Aedes aegypti infectada, que ha adquirido el virus causal al ingerir la sangre de una persona con dengue. El mosquito infectado transmite entonces la enfermedad al picar a otras personas, que a su vez caen enfermas, con lo que la cadena se perpetúa.
Como no hay manera de saber si un mosquito transporta o no el virus del dengue, la gente debe tratar de evitar toda clase de picaduras y de otras enfermedades transmitidas por esos insectos.
¿Cómo evitar el dengue?
No hay medicamentos que lo curen ni ninguna vacuna que lo prevenga. Se debe recurrir a dos medidas básicas que pueden aplicarse para evitar la propagación del dengue.
1. Eliminación de los criaderos de mosquitos:
a. Tapaderas para los recipientes de agua: la colocación de tapaderas bien ajustadas en los depósitos de agua evita que los mosquitos pongan allí sus huevos. Si las tapaderas no ajustan bien, el mosquito podrá entrar y salir.
b. Fosas sépticas y pozos negros: Se deben tapar, obturando bien la junta a fin de que los mosquitos del dengue no puedan establecer criaderos.
c. Evacuación de basura: En las basuras y los desechos abandonados en torno a las viviendas se puede acumular el agua de lluvia. Conviene pues deshechar ese material o triturarlo para enterrarlo luego o quemarlo, siempre que esté permitido.
d. Lucha biológica: Cabe la posibilidad de eliminar las larvas de mosquitos mediante pequeños peces larvívoros (por ejemplo, del género Lebistes), que pueden encontrarse en arroyos o estanques o adquirirse en tiendas especializadas. También se pueden destruir con plaguicidas bacterianos.
e. Lucha química: Para eliminar las larvas en fase de desarrollo puede introducirse en los depósitos de agua un larvicida inocuo y fácil de aplicar, por ejemplo, temefós en gránulos arenosos.
2. Prevención de las picaduras de mosquitos:
a. Espirales fumigantes y vaporizadores eléctricos: Los espirales fumigantes de combustión lenta y los vaporizadores eléctricos resultan eficaces durante la estación de las lluvias tras la salida del sol y al salir la tarde, que es cuando pican los mosquitos del dengue.
b. Mosquiteros de cama: La instalación de mosquiteros en los dormitorios permite proteger a los niños pequeños y otras personas que tengan que acostarse durante el día. La eficacia de estos mosquiteros puede mejorarse impregnándo con insecticida las ventanas a fin de repeler o destruir los mosquitos.
c. Repelentes: En las distintas partes del cuerpo expuestas a las picaduras de mosquitos se pueden aplicar repelentes, conviene también aplicar repelentes a los niños pequeños y ancianos.
d. Telas metálicas: Las telas metálicas instaladas en puertas y ventanas impiden la entrada de mosquitos en las viviendas.
e. Protección de los enfermos de dengue: Los mosquitos se infectan al picar a las personas con dengue. Por ejemplo, los mosquiteros de cama y espirales fumigantes impiden que los mosquitos piquen a los enfermos y contribuyen a frenar la propagación de la epidemia de dengue.
Control de las epidemias de dengue:
Cuando estalla un brote epidémico de dengue en una colectividad o un municipio, es necesario recurrir a medidas de lucha antivectorial, en particular con el empleo de insecticidas por nebulización o por rociamiento de volúmenes mínimos del producto. De este modo se reduce el número de mosquitos adultos del dengue frenando la propagación de la epidemia. Durante los rociamientos, los miembros de la comunidad deben cooperar dejando abierta las puertas y ventanas a fin de que el insecticida entre en las casas y maten a los mosquitos que se posan en su interior.
Vacunas:
No hay en la actualidad vacunas, se están haciendo progresos:
¿Qué pueden hacer las autoridades comunitarias y municipales para combatir el dengue?
Es esencial para prevenir la fiebre de dengue. La escasez de agua obliga a la gente a guardarla en depósitos que se convierten en criaderos de mosquitos del dengue.
· Sistema eficaz de recolección de residuos para eliminar posibles criaderos de mosquitos.
· Visitas domiciliarias para eliminar criaderos de mosquitos cuando sea necesario, los visitadores pueden enseñar a los miembros de la familia a imepdir que los mosquitos proliferen.
· Campaña de educación sanitaria: Explicar a la comunidad la naturaleza de la enfermedad y las medidas que hay que tomar para combatirla.
Algunas sugerencias:
Sugerencias:
Este interesante artículo apareció publicado en el nº 45 de la publicación SGI Quarterly.
SGI Quarterly: ¿Cuál ha sido su mayor desafío y dificultad en la vida?
Henry Wanyoike: Para mí, el mayor desafío es haber nacido y crecido en la pobreza, y salir de eso ha sido muy difícil. Y no es fácil ser aceptado por la sociedad, siendo una persona discapacitada. Asimismo, aun cuando tengo cuatro récords mundiales ha sido complicado convencer a la gente de que puedo hacerles alguna promoción, y tampoco es sencillo comprar zapatos u otros atuendos de entrenamiento. Viajar fuera de mi área no es fácil porque los caminos no son buenos. Incluso, tengo que dejar de hacer mi entrenamiento cuando está lloviendo, debido a que se pone muy resbaloso y fangos
SGIQ: Entiendo que usted perdió la vista repentinamente, más o menos de la noche a la mañana, debido a una infección viral.
HW: Perdí la vista en 1995. Antes de ello yo era un buen atleta, y solía representar a mi escuela en los campeonatos nacionales de Kenia y gané trofeos y certificados. Mi mayor sueño era ser campeón y poner a Kenia en el mapa, por así decirlo. Pero después de perder la vista nadie creía que pudiera salir nuevamente y correr.
Dejé el atletismo desde 1995 hasta 1999. Entonces, ingresé en un centro de rehabilitación y llegué a entender que incluso las personas con alguna discapacidad podían hacer grandes cosas. Uno de los profesores de juegos me dijo, “Henry, tú me dijiste que habías sido muy bueno en atletismo. No queremos que ocultes tu talento”. Le pregunté cómo podría correr si no podía ver dónde estaba pisando, adónde estaba yendo, pero él me enseñó a correr con un guía. Debido a las caídas, tengo las manos llenas de cicatrices, así como mis piernas y rostro, mas nunca me detuve, nunca me rendí, porque realmente quería ser un campeón. El ser un campeón tiene un costo. Eso es lo que creo. Nada se consigue fácilmente, se tiene que sudar, se tiene que luchar para lograrlo. Siempre creí que los triunfos o fracasos de un hombre para alcanzar sus metas son su propia responsabilidad.
SGIQ: Cuando está corriendo, ¿siente temor algunas veces?
HW: Cuando estamos corriendo y el camino es desigual y lleno de hoyos, me siento atemorizado porque pienso que puedo caer. Si no confío en mi guía no puedo correr, de manera que me he esforzado mucho por desarrollar la confianza necesaria, dado que él desempeña un gran papel. De este modo, creo que estoy a salvo en sus manos, con alguien que es responsable, muy amable y muy paciente.
SGIQ: Leí la historia de los Paralímpicos de Sydney, cuando su guía no pudo continuar y usted tuvo que llevarlo a rastras hasta la meta.
HW: Mi guía ya no podía correr porque se estaba recuperando de la malaria pero yo estuve diciéndole, “No, no, podemos hacerlo”, presionándolo hasta el final. En realidad, yo sólo perdí el récord mundial… Esa fue mi primera competencia internacional, así es que no fue fácil para mí. En ese entonces, todavía no sabía cómo elegir al mejor guía. Todos estaban alentándome, diciéndome en qué dirección ir porque mi guía no podía hacerlo. De modo que yo escuchaba a los espectadores que gritaban “¡Henry, Henry, Henry!” “¡Mantente a la izquierda, mantente a la izquierda, sigue de frente!”.
SGIQ: ¿Cuán importante es vencer para usted?
HW: Yo creo que tengo que ganar por el entrenamiento que realizo todos los días. Debo ser muy disciplinado, levantarme muy temprano por la mañana, correr dos o tres horas, y en ocasiones montamos nuestras bicicletas por más de 60 kilómetros cada día y, nuevamente por la noche, a correr y entrenar. Para mí, ganar significa mucho porque es ver los frutos de un arduo esfuerzo. Si se trabaja fuertemente, siempre se conseguirá una recompensa, eso es lo que creo.
SGIQ: Para las personas con discapacidades, depresiones u otros problemas, ¿las alentaría a tratar de correr?
HW: Yo creo que el correr, como todos los deportes, brinda más coraje e impide pensar mucho en los problemas. Cuando estoy corriendo, no me percato de mi ceguera, mi discapacidad. Incluso celebro mi ceguera. Siempre veo el éxito. Todos los años tengo dos cumpleaños, mi cumpleaños real y el día en que perdí mi vista y comencé una nueva vida.
A las personas discapacitadas, si se sientan y se dicen a sí mismas que no pueden hacerlo, no serán plenamente aceptadas por la sociedad porque no le están mostrando a la gente que son capaces de hacerlo. Cuando se dedican a los deportes, es fácil convencer a los demás de que se puede avanzar en la vida. Por ejemplo, en Kenia, el hecho de que yo corra ha cambiado la vida de muchas personas, e incluso ahora la sociedad está aceptando a las personas discapacitadas del país debido a lo que me han visto hacer. Actualmente, la Ley de la Discapacidad ha sido aprobada en el parlamento, y me siento feliz por eso. Ha llegado el tiempo de las oportunidades, no para la compasión. ¡Tenemos que mostrarle al mundo que la discapacidad no es incapacidad! Somos capaces de hacer cosas.
SGIQ: He oído que ahora usted está esforzándose para enfrentar el triatlón.
HW: Sí. Siempre quiero tener desafíos en mi vida, y ahora estoy tomando lecciones de natación. Y creo que después del triatlón iré directamente al Ironman. Quiero demostrar que nosotros somos muy, pero muy capaces. Quiero demostrar que si puedo hacerlo en los deportes, entonces en cualquier otra profesión también me será más fácil.
Cuando uno termina un maratón, tiene más coraje y confianza para hacer cualquier cosa en la vida. Yo comparo la vida con un maratón. Siempre hay altas y bajas, y muchas curvas -es un camino muy largo. Uno nunca debe rendirse. Y siempre debe mantener su propio ritmo.
También creo que se debe retribuir a la sociedad. Ahora estamos recolectando fondos para que un millón de personas puedan ser operadas de cataratas y otros problemas oculares. Más de 20.000 casos ya han sido atendidos -personas que en estos momentos disfrutan del sentido de la vista cuando podían haberlo perdido para toda su vida. Quiero mostrar que si uno es dichoso, siempre es bueno ensanchar el corazón y recordar a aquellos que todavía no han realizado sus sueños.
Estoy trabajando en un movimiento al que estoy llamando “Niños con árboles”. Estoy alentando a todas las escuelas y todos los niños de Kenia a plantar un árbol. Hasta ahora hemos plantado más de 100.000.
| El corredor keniano Henry Wanyoike ganó medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Atenas en las pruebas de los 5.000 y 10.000 metros, marcando nuevos récords mundiales en ambas. En 2005, estableció nuevos récords mundiales en el maratón para discapacitados visuales en dos oportunidades en el lapso de ocho días -en Hamburgo y en Londres. |