Archivo de Julio de 2006

¿A qué nos referimos cuando hablamos de DEPORTE?

Domingo, 16 de Julio de 2006

Habitualmente todos nos referimos con el mismo término a una gran variedad de acontecimientos que difieren entre sí. Al ver un partido de fútbol de la copa Libertadores, o a Gaudio en un partido de tenis, al jugar un partido de papi fútbol con amigos o al ver a nuestras hijas en un torneo de gimnasia deportiva, a todo lo denominamos igual: DEPORTE.
Pero ¿es todo lo mismo? ¿Pueden denominarse de la misma manera? ¿Influye de alguna forma en la educación de nuestros hijos? Esta última pregunta es probablemente la más importante y la que más debe preocuparnos, ya que si es todo lo mismo y nosotros estamos a favor de que los chicos y chicas practiquen deporte, entonces también estamos a favor de que imiten el DEPORTE que vemos por la tele (total es todo lo mismo).
En la televisión vemos que los “deportistas” muchas veces hacen trampas (o debería decirse “avivadas”,”viveza criolla”, etc.) y encima son festejadas por los relatores, que consideran “experiencia” el cometer una falta sin que la vea el árbitro, por solo decir lo más común.
¿Eso es realmente deporte?, yo creo no. Puede ser algo originado en el deporte pero tan trastocado por los negocios, la publicidad, las apuestas, los pases de jugadores, los premios, los intereses de la televisación, etc. que se transformó en algo totalmente diferente, una mutación que ahora puede llamarse espectáculo deportivo, o deporte espectáculo.
El verdadero deporte tiene un elemento fundamental e imprescindible para su constitución como tal, el juego. Lo lúdico es lo que hace al deporte lo que es y debe seguir siendo: “un juego altamente reglado”. Ese fin último que es la diversión, el disfrutar un momento compartido con amigos, compañeros o simplemente gente que quiera pasarla bien a través  de un juego, es lo que lo diferencia del espectáculo deportivo, donde trabajadores (llamados deportistas en este caso) hacen su trabajo, intentar ganar de cualquier modo y así entretener al público.
Si nosotros, los adultos, no podemos diferencias estas cosas creo que exponemos a los niños a situaciones altamente complejas y a veces frustrantes. ¿Cómo les vamos a hacer entender que lo importante es jugar, divertirse, hacer amigos o competir si lo que ven constantemente en la casa, en la tele y a veces en la escuela es que lo más importante es ganar, aunque sea con una viveza, sin que nos vea el árbitro o dicho más claramente: haciendo trampas?
Peor aún ¿qué hacemos cuando nuestros hijos e hijas pierden? ¿Cómo les hacemos entender que a veces se gana y otras se pierde, que lo importante es competir?, si ellos nos ven y comprenden perfectamente que nosotros festejamos cuando alguien de nuestro equipo hace un gol con la mano, o se tira para que cobren un penal que no lo es. ¿No es hora de que abramos los ojos y nos demos cuenta de la importancia trascendental que tiene nuestro ejemplo en el desarrollo de la personalidad de nuestros hijos e hijas? ¿No nos damos cuenta de la manera en que somos observados por ellos?
Como docente pienso mucho en esto y creo que sería importante que todos pensemos en esto en algún momento para que nuestras hijas e hijos crezcan disfrutando de los beneficios del juego y del deporte.
Pero como padre creo que nos corresponde la mayor responsabilidad a la hora de inculcar estos valores en nuestros hijos e hijas.

Sebastián Trueba
Profesor de Educación Física

El presente artículo puede encontrarse en el sitio web: Ser Corporal

Concepto de sujeto en el entrenamiento de alto rendimiento

Domingo, 2 de Julio de 2006

Uno de los grandes desafíos de la Educación Física es formar un cuerpo de conocimientos propio, es hablar de nuestra actividad a través de nuestro discurso y no tomándolo prestado de otras disciplinas, sin mayores posibilidades que “adaptarlo” a  nuestra actividad.

El entrenamiento deportivo se ha convertido en una de las partes de las prácticas corporales con mayor alienación en este sentido. Por ejemplo, el lenguaje utilizado parte principalmente de la medicina, fisiología, biomecánica, etc. Aquí es donde más nos va a costar hablar el mismo idioma, principalmente si dicho idioma debe ser el de la educación física.

Por lo pronto me centraré en el concepto de “sujeto”. Desde la EF cuando hablamos de sujeto lo hacemos desde un ser bio-psico-social, en donde los tres elementos se relacionan constantemente, ayudando a construir nuestra corporeidad.

En el entrenamiento deportivo de alto rendimiento, tradicionalmente, se le daba prioridad al componente biológico (apuntando al principio general de adaptación por medio de la dosificación de las cargas), el componente psicológico también era tenido en cuenta pero permaneciendo en un segundo plano y dicotomizado de la parte específica de entrenamiento (la biológica). La cuestión social prácticamente no era tenida en cuenta (o por lo menos no lo era desde la planificación del entrenamiento, lo era de manera empírica).

El Mundial de fútbol nos deja algunas enseñanzas al respecto. La selección argentina, en su planificación, tuvo en cuenta al sujeto en su totalidad y le dio gran importancia a la cuestión social. Podremos recordar la convivencia que se realizó en España previa a la convocatoria, donde no se entrenó (desde lo biológico) pero se trabajó en lo social, en la conformación del grupo. Una vez concentrados jugaron un solo partido amistoso para, entre otras cosas, tener más días de entrenamiento antes de su debut, y de esta manera poder terminar de amalgamar la cuestión social, psicológica y biológica a través de las actividades realizadas durante la concentración. El discurso del entrenador fue siempre que había 23 titulares y que la mejor cualidad del equipo era el grupo. Resultado: jugaron 22 entre los cinco partidos y a nadie le pesó estar de entrar de titular o de suplente. El equipo se hizo fuerte como grupo y en las situaciones difíciles salio adelante, cabe recordar los tiempos suplementarios que debió afrontar y en los que marcó diferencias a favor con respecto a sus rivales.

En fin, el concepto de sujeto puede influir de manera significativa en el proceso de entrenamiento, y puede marcar la diferencia a la hora de la competición.

Aceptemos el desafío y comencemos a plantear estas cuestiones y a debatir sobre ellas, es la única manera de lograr un cambio real en la Educación física.