No hay en mi memoria experiencias en las que se pueda vincular al instituo de formación docente con la decencia y la capacidad. ¿Por qué?¿Siempre fue así?¿Será así por siempre?¿No debería ser todo lo contrario?
Para la última pregunta estoy convencido de que la respuesta es SÍ, pero para el resto no tengo manera de saberlo. Lamentablemente, mis experiencias (y las de muchos docentes y ex-alumnos del instituto también) indican que cualquier cuestión institucional siempre ha estado y sigue estando cubierta por una turbia nebulosa en la que se entremezclan: temores, bajezas, mentiras, acomodos, encubrimientos, incapacidad, rencores, etc.
Es triste que así sea, pero cuando allá por mediados de los ‘90 se rumoreaba que la culpa de todo la tenían los profesores “biologicistas”, “deportivistas”, “técnicos”, etc. y que con el tiempo y la iluminación del conocimiento y la verdad absoluta se solucionaría todo con la llegada de profesores y profesoras con un discurso postmoderno, social, crítico, etc. uno podía mantener una mínima esperanza en que las cosas mejorarían. Era solo cuestión de tiempo.
Ahora bien, pasaron más de diez años y siguen estando los mismos profesores (con un discurso diferente al de las décadas pasadas), algunos profesores nuevos con incapacidad e inmoralidad de sobra y algunos otros nuevos que parecen ser buenos profesores. (Es importante aclarar que siempre hubo varios profesores y profesoras buenos, intachables, comprometidos, etc. pero en gral. eran los profesores que menos impactaban en las decisiones institucionales).
Cambió el discurso, cambiaron las ideas (o las palabras) y seguimos igual o peor, porque los actuales alumnos dicen que se está mucho peor que en los noventa y principios del 2000.
¿Qué hay que hacer? ¿denunciar, pelearse, enojarse, intentar meterse en el instituto para cambiar las cosas, tranzar, mirar para el otro lado, hacerse el amigo de los delincuentes que siempre manejaron todo para darle las cátedras a sus amigas/os?
Y hay algo peor, y es que hablando con profesores de otras ciudades me dicen que en otros institutos es igual o peor!!!!
Hay momentos en los que me da un poco de vergüenza decir que soy profesor de educación física, y lo que más pena me da es que a muchos no les interesa todo esto. Lo ven como algo normal, como que siempre fue así, y no tiene porque cambiar.
Escribí esto porque hace tiempo que lo tengo en la cabeza y no sé hasta que punto es sano enfrentarse y hacerse mala sangre por cosas que parece no importarles a mucha gente. Ni siquiera sé si podría servir de algo.
Espero que alguien se sienta identificado con estas cosas que veo y pienso y le sirvan para ver y pensar para sí mismo.
Exitos y victorias!!!